Sabariego

 

Hermandad

Confusos por la niebla que nos rodea, todo lo que nos enseñaron es inoperante.

Nos esforzamos por descubrir un faro en la bruma: el contorno de nuestras siluetas. ¡Pero ay!, el joven Miguel Ángel ha muerto. Infatigablemente nos disolvemos, un nuevo hombre, adulto, maduro está naciendo, y dios no quiere celebrarlo, aferrado a su nombre se niega a reconocerlo.

Pero el tiempo es inapelable, la razón se nutre de la materia cambiante.

Muchos ya han iniciado el camino, pero la mayoría aún aman el lujo superfluo de sus padres, con el granito adusto con el que construyeron sus murallas pretenden lapidar las nubes, allá ellos.

 

Oleo sobre lienzo
33 x 24 cm
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