Sabariego

 

El partisano

Un hombre que mira al cielo. Un hombre que mira un cuadro.

Ambos pueden convertirse en partisanos, resistentes de estos tiempos de melodía monocorde, a veces basta con ver, a veces incluso basta sencillamente con detenerse. Detener por un instante la estúpida maquinaria, el simplón automatismo con el que han acorralado nuestro cerebro.

Los mercaderes de inopia mediática. Solo un brote de misantropía radical parece válido como ética antitética que desdibuje los barrotes de estas oscuras jornadas.

Oleo sobre lienzo
49 x 65 cm
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