Sabariego

 

Aire

La suave calima sureña convoca al quieto sopor de la ensoñación.

Tu cuerpo perdiendo su habitual rigidez escolástica, para deslizarse inevitable, en esa constante mezcla con el color caramelo del atardecer.

Pero, ¿que diferencia hay?. Pero, ¿qué importancia tiene?.

¿Dónde van las lágrimas?, ¿dónde el sudor?, ¿dónde los cuerpos?, tras un efímero instante.

Y es esa la lección, te pinto como te sé.

Es mi mente la que vuela tras el pincel, y es mi mente la que no para de darse batacazos.

Soy un humilde observador, duro, incansable persigo rastros, incansable persigo tu rastro.

Mujer etérea, evanescente. Mensajera del aire. De ese mismo aire que arremolina tu cabello y todo tu ser.

Porque al fin y al cabo tu también eres aire.

 

Oleo sobre lienzo
81 x 65 cm
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