Sabariego
Biografia
         
Biografía

Nacemos con un compromiso, que no un pecado, cada uno de nosotros cargamos con una deuda que nos obliga, más allá de meticulosas florituras intelectuales, de historicismos, de éticas, estéticas y arabescos. Nuestro primer compromiso y del que no deberíamos sustraernos de manera cobarde ninguno, es ante todo biológico, es nuestro legado genético, el deber de perfeccionar la discrepancia humana que heredamos.

Ese fantástico tesoro, “cerebro”, “mano”, “lenguaje”,… Que con demasiada frecuencia ignoramos escondidos tras el traje de la apatía, afiliados al pensamiento único y al discurso simplón, dilapidamos nuestro valioso capital usando el cerebro para creer, la mano para la masturbación y el lenguaje para el cacareo.

La fragilidad de la mariposa, lo sutil de un perfume, inanes en un mundo que vocifera, de tanques y escavadoras, engranajes y avaros.

Esta parte del planeta se está poniendo irrespirable, no me interesan los artistas, los políticos, los museos, los coleccionistas... En realidad no me interesan la inmensa mayoría de mis contemporáneos, ni los que disienten ni los que asienten, admiradores todos de un malévolo hedonismo, instalados en el pensamiento basura. Progenitores todos de niños obesos, recubiertos de una ingente cacharrería electrónica y esclavos en aulas funcionales.

Ya no hay vida salvaje, ya no hay pensamiento salvaje. El mundo quedó aparte, hemos creado una realidad virtual fea y obscena. Matamos a nuestros héroes y solo nos dejaron mediocres mentores que hacen apología del la esclavitud, colosos del sufrimiento Elaboradísimos sistemas tecnológicos y científicos difunden códigos de conducta colectivos cada vez más primitivos y arcaicos.

Solo nos queda huir. Pero...

 
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